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sábado, 1 de septiembre de 2012

La mejor familia del mundo

 
Una bonita mañana de mayo, Carlota estaba jugando en el jardín del orfanato cuando la directora la llamó a su despacho.
 —Te ha adoptado una familia, Carlota. Vendrán a por ti mañana —dijo.Por supuesto, los otros niños no tardaron en enterarse de la buena nueva.
 —¡Qué suerte!
 —¡Que envidia.
 —¡Felicidades, Carlota!
 —¿Cómo crees que será tu nueva familia?
Carlota cruzó los dedos y pidió un deseo: “Espero que sea la mejor familia del mundo.” Esa noche, Carlota no podía dormir de los nervios y pensó en cómo sería la familia perfecta. Imaginó que la adoptaba… ¡una familia de pasteleros!
Si la adoptaba una familia de pasteleros, viviría en una pastelería. Podría pasar el día entre tartas, torteles, bollos y bombones. Escribir mensajes de azúcar en las tartas y sorber el merengue de los pasteles de merengue. Tendría palmeras de chocolate para desayunar, comer, merendar y cenar. Sin duda, ¡una familia de pasteleros sería la mejor familia del mundo!
 
Aunque pensándolo mejor… Como seguía sin poder dormir, Carlota volvió a pensar en cómo sería la familia perfecta. Imaginó que la adoptaba… ¡una familia de piratas!
Si la adoptaba una familia de piratas, viviría en un barco pirata. Podría navegar por los siete mares. Pintar banderas de calaveras y huesos y buscar tesoros de doblones de oro. Luciría un mono en el hombro derecho, un loro en el izquierdo, un parche en el ojo y una pata de palo. Sin duda, ¡una familia de piratas sería la mejor familia del mundo!

Aunque pensándolo mejor… Como aún no podía dormir, Carlota volvió a pensar en cómo sería la familia perfecta. Imaginó que la adoptaba… ¡una familia de domadores de tigres!
Si la adoptaba una familia de domadores, viviría en un circo. Podría pasar el día jugando con los tigres. Rizar los bigotes de los cachorros y contar las rayas de su pelaje. Llevaría un tigre de bengala al colegio para ser la más popular del recreo. Sin duda, ¡una familia de domadores sería la mejor familia del mundo!

Aunque pensándolo mejor… Como todavía no conciliaba el sueño, Carlota volvió a pensar en cómo sería la familia perfecta. Imaginó que la adoptaba… ¡una familia de astronautas!
Si la adoptaba una familia de astronautas, viviría en una nave espacial. Podría visitar todos los planetas. Beber batidos en la Vía Láctea y bailar el hula hop con el anillo de Saturno. Contaría estrellas para dormirse por las noches. Sin duda, ¡una familia de astronautas sería la mejor familia del mundo!

Aunque pensándolo mejor… Con sorpresa, Carlota miró la ventana y descubrió que ya se había hecho de día. ¡Había pasado la noche entera sin dormir y su nueva familia ya había llegado a buscarla!

Los Pérez.
Leonor, la nueva madre de Carlota, es funcionaria de correos. No es pastelera pero, todas las tardes al volver del cole, nunca se olvida de comprarle a Carlota una enorme palmera de chocolate para merendar.
Roberto, el nuevo padre de Carlota, es agente de seguros. No es un pirata, pero le encanta jugar con Carlota a buscar tesoros escondidos en el descampado del barrio.
Elvira, la nueva abuela de Carlota, está jubilada. No es domadora de tigres, pero tiene dos gatos, Bigotes y Bruno, que se pasan el día dormitando en su regazo y les encantan las sardinas.
Pedro, el nuevo hermano de Carlota, estudia en el mismo colegio que ella. No es astronauta, pero ha decorado el techo del dormitorio con estrellas que brillan en la oscuridad para que él y Carlota puedan contarlas por la noche antes de dormir.

Y así, bajo el cielo estrellado de su habitación, Carlota Pérez por fin pudo dormir y no tuvo que imaginar más.
Había conseguido la mejor familia del mundo





Susana López Rubio
http://www.educared.org.ar/enfoco/imaginaria/biblioteca/?p=121

sábado, 5 de diciembre de 2009

Nuevo libro sobre la historia de Etiopía

Título: "Etiopía. El conflicto Italo-Abisinio"
Autor: Eduardo Ortega y Gasset
Editorial: Ediciones del Viento
Año de edición: Noviembre de 2009

"Depués de siete meses de resistencia abisinia, el 9 de mayo de 1936, las tropas italianas desfilaban, al fin, por Addis Abeba y en Roma la noticia se festejaba con la proclamación de un nuevo impeio: El rey de Italia, Victor Manuel III, era el nuevo emperador de Etiopía.
La indignación que este atropello a la vieja nación africana causó al periodista y por entonces Fiscal General de la República, Eduardo Ortega y Gasset, le había lleva do a publicar, unos meses antes, este libro. Su primera parte es una narración llena de colorido en la que se presenta una de las naciones más peculiares de África, cuyos orígenes se remontan al Rey Salomón, y cuya religión -la copta de Alejandría- es la de los cristianos de los primeros siglos de nuestra Era. No obstante la segunda es un apasionado alegato contra el fascismo de Mussolini y una defensa a ultranza de la recién creada Sociedad de Naciones, que venía a dar forma a la utopía como hija de la Primera Guerra Mundia
l."

jueves, 13 de noviembre de 2008

Un paseo por la tradición

Fuente: http://www.laopinioncoruna.es/

"El castillo de San Antón de A Coruña acoge una exposición fotográfica sobre el viaje de una expedición arqueológica a Etiopía Occidental.

RUBÉN BRUÑA La muestra "Onde as rúas non teñen nome", que se expondrá en el Museo Arqueológico e Histórico hasta el mes de marzo, recoge una colección de fotografías del trabajo etnoarqueológico realizado por Misión Arqueológica española en el Nilo Azul. La expedición partió hacia los poblados gumuz de la zona de Metekel, en Guinea Occidental, con el fin de realizar un registro de las manifestaciones materiales de la cultura tradicional de este pueblo, marginado históricamente por Sudán y Etiopía.

Este proyecto, dirigido por el profesor Víctor Fernández Martínez, de la Universidad Complutense de Madrid, muestra el modo de vida de una sociedad premoderna como la gumuz, expuesta a cambios sustanciales fruto de la globalización y de la llegada de la modernidad a su civilización.

Las fotografías que componen la muestra fueron realizadas por dos arqueólogos gallegos que forman parte del proyecto, Alfredo González Ruibal y Xurxo Ayán Vila. Según la coordinadora del Museo Arqueológicio, Begoña Bas, "se trata de una exposición en la que las imágenes se tomaron sin ningún tipo de pretensión artística, ya que la idea era que sirvieran de material para el trabajo de investigación etnoarqueológica desenvuelto por Ruibal y Ayán en las aldeas de Bowla Dibas'i, Manjäre y Maataba".

La exposición "Onde as rúas non teñen nome: unha ollada etnoarqueológica ao pobo gumuz" está enmarcada dentro del programa Didáctica do Castro de Elviña, del Museo Arqueológico y cuenta con el apoyo de la Concejalía de Cultura.

La edil de Cultura, María Xosé Bravo, asegura que se trata de una muestra que la Concejalía llevaba mucho tiempo intentando traer a la ciudad. "Era fundamental tener la exposición en el Museo Arqueológico porque enseña la forma de vivir que tiene este pueblo, su manera de construir las casas y de tratar las materias primas", afirmó Bravo durante la presentación de "Onde as rúas non teñen nome".

La muestra contará con charlas y talleres de los miembros del equipo de arqueólogos que viajó a Etiopía Occidental, en los que se abordarán tanto la cultura gumuz como distintas tareas en el campo Arqueológico.

La exposición sitúa al espectador en un mundo que le sirve de modelo, para intentar reconstruir el modo de vida de otras sociedades del pasado, como las de las gentes que vivieron en los castros gallegos en la Edad de Hierro. En las imágenes se pueden apreciar cómo las sociedades gamuz realizan estructuras parecidas a los hórreos y sus talleres para construir utensilios y herramientas.

El castillo de San Antón abre de 10.00 a 19.30 horas, de martes a sábados; mientras que los domingos y festivos el horario es de 10.00 a 14.30 horas."

jueves, 28 de agosto de 2008

Había una vez una hermosa reina ...

Makeda era la reina de Etiopía y Saba, tierras antiguas en África y la península del sur árabe. Unos creen que la capital de su reino, Axum, fue fundada 100 años después de la Gran Inundación representada en la Biblia.

Conocida por los etíopes como Makeda, ha tenido una gran variedad de nombres en pueblos diferentes y en diferentes ocasiones. Así en la tradición Islámica ella era "Bilqis"; los Griegos antiguos la conocían como "la etíope Diana" y para el Rey Salomón de Israel ella era la Reina de Sheba.

La reina Makeda era hermosa, inteligente, paciente y creativa. Su mayor deseo era alcanzar la verdad y la sabiduría. Una vida de lujo no satisfacía su alma a pesar de su poder real y la riqueza enorme de oro, joyas y especias raras que poseía. Por ello, su espíritu aventurero la condujo no sólo a explorar los reinos africanos y del Medio Oriente que rodearon Etiopía, sino también a capturar el amor de Salomón, el rey más poderoso de esos tiempos.

En sus viajes y en su trono real, ella oyó muchas historias sobre la sabiduría de Rey Salomón y quiso viajar para ver a este rey en toda su gloria. La reina Makeda comenzó su viaje con un enorme séquito consistente en montones de criados, cientos de mulas, asnos y camellos que llevaron un tesoro enorme en gemas de oro y raras y valiosas especias.
Durante su visita de seis meses a Salomón, Reina Makeda consultó con frecuencia con el Rey. Ella se sintió tan impresionada por su sabiduría que adoptó a Jehova como Dios verdadero y se convirtió al judaísmo.

Al poco tiempo, volvió a su propio país, aunque Salomón hubiera preferido que ella se quedase. La reina regresó a casa, y nueve meses y cinco días después dio a luz a un niño, Ibn Al-Hakim, "Hijo del hombre sabio. " Su nombre real era Menelik.

Cuando cumplió 15 años, Menelik viajó a Jerusalén para visitar a su padre. Cuando el príncipe jóven se acercó, Salomón besó y abrazó a su hijo y le pidió que se quedase. Le prometió el reino de Israel a su muerte, pero Menelik le contestó, "Mi señor, es imposible para mí abandonar mi país y mi madre, juré que volvería".

Cuando Salomón entendió que su hijo no se quedaría en Jerusalén, lo proclamó Rey de Etiopía, le concedió el nombre de David y le proveyó de concejales y oficiales para su reino en Etiopía.
Excepto un breve período durante los novenos y décimos siglos y hasta el fallecimiento de Haile Selassie, el León Victorioso de Judas, descendientes de la Reina Makeda han gobernado el trono de Etiopía.